¿Te has preguntado alguna vez si estás contento o contenta con tu vida?

¿Tienes la sensación de que te faltan cosas por hacer?

¿Te has planteado la importancia de tenerlo todo resuelto?

 

La única cosa que estamos seguros es que un día vamos a morir. Pero lo que no sabemos es ni cuando ni cómo. Quizás a partir de los noventa años, a lo mejor después de un profundo suspiro pero nada ni nadie nos lo puede asegurar.

La muerte es caprichosa y juega con todas las cartas. Y aún así, en nuestra cultura, nos parece más lógico obviarla, como si no fuera con nosotros. Procuramos vivir -algunos, sobrevivir- pero no atendemos la posibilidad de que en un abrir y cerrar de ojos podemos encontrarnos frente a ella.

Sería muy triste, penoso y de mucha impotencia que el último día tuvieras que arrepentirte de no haber hecho o dicho aquello importante para ti.

Deja de lado el miedo y empieza a vivir

Por eso, se trata de priorizar la vida acorde a tus principios, necesidades y sueños y que dejes de lado el miedo que te impide vivirlo.

Te invito a que...

Una propuesta

Si supieras que te pasa a morir en un mes, ¿qué tres situaciones te gustaría vivir para sentir que tu vida ha sido plena y las has vivido como tú querías sin que no haya posibilidad ninguna de arrepentimiento? La segunda parte de esta propuesta es: HAZLO, sabiendo que posiblemente no morirás en un mes.

Si has leído otros artículos que he escrito relacionados con la muerte podrás comprobar que soy de las que cree que es necesario normalizar, culturalizar y naturalizar el tema de la muerte y el morir. Hay que romper tabúes y amplificar la menuda escasa visión de lo que ocurre con el morir, la muerte y después de la muerte.

Tiempo atrás escribí el artículo 'Terapia regresiva'. Hoy el escrito hace referencia a las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM).

Las ECM son las experiencias que 'viven' algunas personas que han estado clínicamente muertas unos instantes, segundos o incluso minutos. Suele pasar básicamente en accidentes graves, en medio de una operación o en estados de coma.

Cuando se recuperan, si se atreven a hablar de ello, describen unos hechos que todos coinciden.

- Cuentan que notan cómo salen del cuerpo y se ven en el lugar del accidente o en la sala de operaciones del quirófano. Ven desde arriba lo que está pasando y tienen la capacidad de narrarlo con mucha precisión y con todo tipo de detalles.

- Coinciden también que cuando están fuera del cuerpo, ven la famosa luz del túnel que se ve en las películas. Hablan de una luz brillante, bonita y limpia y explican que se reencuentran con familiares muertos.

- Otra característica común en todos ellos es que una vez recuperados dejan de tener miedo a la muerte. Se transforman en personas más espirituales, tienen más capacidad de apertura y hacen un cambio importante en su vida. Incorporan o amplifican sentimientos como el agradecimiento, generosidad, empatía, amor...

- Ninguno de ellos cree que haya sido un sueño. Todos afirman que la experiencia es real.

- Perciben una paz única, verdadera y que es indescriptible en palabras humanas.

Suelen ser reacios a hablar de la experiencia, a menudo porque tienen miedo de no sentirse comprendidos pero, los que lo han hecho, han ayudado a que personas que están interesadas en este fenómeno, puedan recopilar información para estudiar e investigar.

Hay cantidad de bibliografía que lo avala. Si tienes curiosidad por saber más, comparto los autores y los libros más conocidos sobre este tema.

- Dr. Eben Alexander, 'La prueba del cielo'. El libro transmite su experiencia después de una semana en coma debido a un derrame cerebral. Actualmente se dedica a dar conferencias por todo el mundo para contar su vivencia. El Dr. Alexander es neurocirujano.

- Anji Carmelo y Dra. Luján Comas, '¿Existe la muerte?'. Libro escrito a cuatro manos en el que a través de investigaciones médicas y de física cuántica amplifican la forma de entender la muerte.

- Raymond A. Moody, 'Vida después de la vida'. Reconocido como el padre de las ECM por ser el primero en investigar a través de testimonios reales estas vivencias.

- Penny Sartori, 'ECM, Experiencias Cercanas a la Muerte'. Enfermera de cuidados intensivos que tuvo ocasión de investigar y recopilar información de sus pacientes.

Si eres de los que automáticamente lo niegan rotundamente te invito a que te plantees la pregunta... ¿y si fuera cierto? Y a partir de aquí informarte, saber más, conocer de quién ha tenido estas experiencias o de quién lo ha estudiado o investigado para luego tener tu propio criterio. Quedarte con el n'o', no es válido si no lo confrontas con la versión del 'sí'. De lo que se trata en este tema -y de hecho en todo en la vida- es tener tu propio criterio. Y para ser unos buenos críticos primero hay que tener la información de ambas partes.

Tuve oportunidad de hacer Terapia Regresiva en dos ocasiones y las dos veces salí con la sensación que me habían tomado el pelo y el dinero.

Entré en la consulta con ojos de incrédula pero con el tiempo me di cuenta que las dos sesiones me habían ayudado terapéuticamente en un tema particular íntimo que llevaba arrastrando desde hacia mucho tiempo. Tuve que claudicar -como en otras ocasiones, que me dejaba llevar por resistencias, dudas y negaciones- y cambiar la idea de que las regresiones no eran más que tonterías.

La Terapia Regresiva me abrió un mundo desconocido pero que intuía -intuir no es lo mismo que pensar- que algo podía ser verdadero.

Libros del Dr. Brian Weiss lo expresaban. Él, como psiquiatra con ideas firmes y escépticas, vivió una experiencia con Catherine, una paciente que no terminaba de encontrar la solución a episodios de ansiedad, ataques de pánico y fobias que tenía. Pero fue a través de una sesión de hipnosis que no sólo encontró el origen y sanación de la paciente sino que ella misma le transmitió al Dr. Weiss información acerca de su familia y de su hijo que murió pocos días después de nacer.

Este hecho fue el inicio de una laboriosa investigación que ha dado a conocer a través de libros traducidos a 35 idiomas como 'Muchas vidas, muchos maestros'  (éste es el que explica la historia de Catherine), 'Los mensajes de los sabios', 'Lazos de amor', 'Muchos cuerpos, una misma alma', 'A través del tiempo' entre otros.

Leer estos libros me ayudó a profundizar en el mundo de la regresión pero aún había un ego con mirada escéptica que no hacía más que preguntarse 'y si esto que explica sólo es producto de una sofisticada imaginación y no hay nada de cierto?' Está claro que no estaba preparada para asimilar el concepto de la reencarnación.

Fue cuando descubrí otros autores que decían lo mismo (Michael Newton 'El viaje de las almas' o Juan José López Martínez 'La respuesta está en el alma', por ejemplo) y conocer personas sensatas y con los pies firmes en el suelo que argumentaban con naturalidad los procesos de las regresiones, cuando poco a poco me quité la venda opaca, escéptica e incrédula de mis ojos para dar paso a la verdadera intuición que tenía ganas de salir a la luz.

La Terapia Regresiva consiste en retroceder a otros tiempos para averiguar, poner consciencia y sanar conflictos difíciles de encontrar solución. A través de una relajación se llega a un estado de hipnosis que permite transportar a la persona al momento en que se origina el conflicto. El terapeuta va guiando la sesión pero el cliente nunca deja de ser consciente del estado actual. Si, por poner un ejemplo, en el momento de la sesión sonara el teléfono el paciente lo escucharía.

Se ha podido comprobar que durante la práctica las personas que están en manos de regresiones pueden hablar lenguas extranjeras que no conocen, nombran nombres, hechos, fechas o lugares que desconocían pero que se pueden confirmar que han sido reales.

La Terapia Regresiva es una terapia y, como tal, lejos de ser utilizada para temas superfluos se debería usar para dar salida a aspectos incrustados que no se encuentran soluciones.

La muerte, sin duda, es uno de los misterios que nos acompaña toda la vida, nos empuja a la reflexión y es el origen de muchas preguntas aparentemente sin respuesta.

Como es un tema que desde siempre me ha interesado -el misterio que lo rodea, el miedo y la falta de conocimiento- cada vez que he tenido oportunidad no la he dejado escapar para poder aprender ya sea a través de libros, charlas y congresos relacionados con la muerte y el morir.

Antes me surgían decenas de preguntas que después de haberme informado pude comprobar que muchas personas de diferentes culturas y visiones opinan lo mismo, tanto si han sufrido una pérdida de un ser amado como si han profundizado sobre este tema. Cada uno lo explica a su manera pero, lo que interesa, es que las conclusiones son las  mismas y todo termina teniendo un sentido.

En nuestra cultura la muerte y el morir da respeto, miedo, se vive con dolor, es tabú y, aunque todo el mundo sabe desde que tiene uso de razón que un día sí o sí le llegará su hora, es un tema que se vive con dramatismo y sin ningún destello de naturalidad.

Pero, ¿y si te digo que la muerte no es el fin? ¿Y si la muerte fuese un cambio de consciencia? Hay relación entre muerte y nacimiento? ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Qué hay después de la muerte? ¿Existe la reencarnación? ¿Qué le pasa al alma?

Estas y otras preguntas son cuestionadas a diario y seguro que hay diversidad de opiniones pero lo cierto es que de la misma manera que en nuestra cultura se vive con miedo, tabú, respeto, dolor y dramatismo en otras culturas, millones de persones creen en un más allá y celebran la muerte de un ser amado. Muchos lo hemos podido ver en documentales o películas y hay quienes lo pueden explicar de primera mano, si han tenido la oportunidad de vivirlo.

Yo era de los que antes entendía la muerte como un castigo divino y más si quien se moría era un niño, un joven o una persona de mediana edad. Compartía lo que mucha gente considera: 'No tocaba, tenía toda una vida por delante, qué injusticia' y me quedaba con esta pequeña y cerrada visión.

Hay un mecanismo de defensa que todos adaptamos. Cuando una idea rompe nuestra manera de pensar, en seguida ponemos el 'no' delante. Ni nos planteamos que abrir la mente puede ser muy enriquecedor y nos puede ayudar a cambiar la visión para mejorarla. Ante las resistencias que he podido tener de este tema y de otros, me ha ido bien preguntarme: ¿Y si fuera cierto...?

En próximos artículos m'explayaré en dar respuestas a estas preguntas. Respuestas que a mí me han ido bien para abrir la mente y entender que la muerte es un hecho natural, es un paso más de la vida y, como tal, no hay que dejarlo de lado. Seguimos...

A veces la vida pone delante experiencias que no quisiéramos vivir jamás. Una de las que nos da más respeto, más miedo y de las que estamos menos preparados es, sin duda, la muerte de un ser querido.

La muerte puede ocurrir de repente -por un accidente o un ataque al corazón- o puede ser debida a una enfermedad incurable con fecha de caducidad. Tanto en una situación como en la otra se nos presenta una revolución interna emocional y sentimental que, en general, no sabemos cómo gestionarla.

En el segundo caso, cuando tenemos delante una situación extrema y delicada que es la de hacer frente los últimos días de un ser querido de manera consciente tenemos que ser cuidadoso con la situación, saber ponernos en el lugar del enfermo y procurar que la persona tenga un ambiente el máximo de confortable donde se respire tranquilidad y serenidad.

Sin proponérnoslo y sin estar preparados nos convertimos en acompañantes del familiar o amigo enfermo que se enfrenta a la muerte.

Vale la pena tener presente unas pautas que pueden ayudar a que la situación no sea tan dramática, tanto para el enfermo como para nosotros mismos.

Siempre que sea posible es recomendable no llorar o tener ninguna escena emocional -histérica- delante del paciente. Lo que necesita el enfermo es un ambiente con máxima serenidad y lógicamente situaciones dramáticas no le ayudan en absoluto, más bien al contrario, le pueden provocar ciertas reacciones emocionales negativas para él y para nosotros.

A veces lo que deseamos es retener al enfermo o implorar que no se vaya. Pero a pesar de que ésta se considera una reacción natural, en realidad es un amor mal entendido que refleja nuestro propio miedo y el apego hacia la persona. Si amamos al enfermo procuraremos que viva sus últimos días en un ambiente lo más cálido posible.

No imponer ningún criterio ni convencer al enfermo que acepte nuestros puntos de vista para conseguir que las cosas se hagan como a nosotros nos parezca mejor. No hay que olvidar que el enfermo es el que vive sus últimos momentos de su vida. En cierto modo, y en la medida de lo posible, la persona que está viviendo su proceso hacia la muerte es la que manda.

Ayudarle en todo lo que necesita, escucharlo activamente, respetar su proceso y sus reacciones, tratarlo con delicadeza y ternura, ofrecerle nuestra solidaridad y nuestro amor, comprenderlo y comprender su situación, saber estar presente, tener paciencia, comprensión, intuición, sensibilidad...

Proponerle técnicas de ayuda adecuadas para poder vivir los últimos días en la mejor calidad posible. Pueden ser meditaciones guiadas, ejercicios de relajación, visualizaciones, respiraciones conscientes, lecturas religiosas o espirituales, rituales de despedida, manifestación de deseos, expresión emocional...

Acompañar a un ser querido en su proceso de morir puede ser una ocasión de aprendizaje y enriquecimiento personal. Es bueno estar preparados para poder hacer uso de los conocimientos si en algún momento nos toca vivir una situación de estas características.

Todos sabemos que la muerte es una realidad y que un día llegará. Pero para muchos la muerte es un tema que se evita hablar. La muerte es sinónimo de miedo. Todavía es un tema tabú.

Son muy pocos los que aceptan la muerte de manera natural, como un proceso más de la vida.

No sabemos qué hacer ni qué decir ante noticias del tipo ‘fulanito ha tenido un accidente de tráfico y no se ha podido hacer nada’ o ‘menganito le han diagnosticado una enfermedad y no hay esperanzas’.

Sabemos que la muerte está pero vivimos como si no estuviera. A veces llega demasiado pronto, cuando no la esperamos. Nos tambalea nuestro día a día pero esta sacudida dura unos días, quizás semanas. No aprendemos de la experiencia, la vida sigue igual y continuamos dándole la espalda a la muerte.

¿Qué tendríamos que hacer?

Simplemente aceptarla, no como la peor de las desgracias que nos pueda pasar sino como un hecho natural que forma parte de la vida. Si somos conscientes de su existencia, la misma muerte nos ayudará a vivir con Consciencia.

Glòria Rabell
Terapeuta transpersonal
Instructora de meditación
Coach lúdico
Diseño web: Knüt

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